Secretario General

SUTSEMIDG

1957 a 1959

 7-A.-Profesor Fidencio Tellechea Garcnica

El señor Profesor don Fidencio Tellechea García, originario de Acapulco, Guerrero, ocupó el cargo de Secretario General del SUTSEMG en el periodo comprendido de 1957 a 1959.

A él correspondió relevar en el cargo a otro muy dinámico y creativo secretario general, don Ernesto López Salgado y, a su vez, habría de entregar la secretaría general del sindicato a otro inquieto dirigente, al Profesor Eudoxio Mora Torreblanca quien, durante la entrevista que le hicimos, nos relató un poco de quién fue el muy apreciado “Güero Tellechea”, sobrenombre con el que el dirigente se hizo muy popular entre el profesorado y trabajadores al servicio del estado en los años 50, del siglo pasado.

Esto es lo que nos narró don Eudoxio Mora Torreblanca:

 “Yo sé que él era de Acapulco, un hombre muy cumplido. Era joven, andábamos en la misma edad. Si él viviera tuviera más de ochenta años. Era profesor de grupo en la Escuela ‘Ignacio Manuel Altamirano’, del puerto de Acapulco, en la época en que la maestra Carolina viuda de Leyva, que fue cuñada del General Baltazar Leyva Mancilla, era la directora.

El esposo de la maestra Carolina fue hermano del General Leyva Mancilla. Fue una maestra muy estricta, muy cumplida. Y el Güero Tellechea, así le decían a Fidencio, era su brazo derecho en la escuela Altamirano. Era muy estimado por todos. Muy pulcro, siempre andaba bien cambiado, bien vestido, bien afeitado, cuidaba mucho su persona. El tenía los grupos de quinto y sexto.

Recuerdo cuando fui a trabajar a la Escuela Primaria, la ‘Ávila Camacho’, como director. La escuela, la fama que tenía, era que la disciplina andaba por los suelos. Pero bueno, ni modo. Llegó un momento en que yo no sabía cómo hacer para que dos compañeros míos dejaran de echarle a la copita y que estuvieran más atentos al grupo. Y que voy con la maestra Carolina.

-Maestra, vengo con usted a pedirle un consejo, una orientación.

A ver, Maestro, dígame, qué le pasa.

Entonces le expliqué el problema de aquellos dos profesores.

Y dice: Mire Maestro, con esto yo le voy a dar mi contestación: Es preferible en la vida ser una vez colorado y no cien veces descolorido. Aplique el reglamento, condúzcase con formalidad. Usted sea el primero en cumplir como lo establece el reglamento, y si logra usted con eso remediar los males de la escuela, qué bueno y si no, tendrá que buscar otra parte.

Cuando alguien comentó que la Escuela Ávila Camacho ´necesita otra Carolina para que pueda arreglarse’, alguien dijo: ¡Pero con su Tellechea!, como diciendo que a la maestra Carolina se le reconoce, pero tiene a Tellechea que es el que la ayuda. No se me olvida eso, son cosas en las que uno va aprendiendo”.

-¿Cómo llega Tellechea a la Secretaría general?

“Porque ahí, en el Congreso, entre todos los delegados, la inmensa mayoría vio que Fidencio reunía las condiciones para que él sucediera a Ernesto López Salgado, el de Tierra Caliente.

No sé si Ernesto era de Cutzamala, yo lo conocí en Altamirano, cuando fui como maestro nuevo a la Escuela Justo Sierra de Altamirano, que se fundó en diciembre, pero oficialmente está reconocida la fundación en enero del 53.

Fui de los maestros fundadores de la Justo Sierra. La escuela comenzó a funcionar en un edificio particular. Yo iba con nombramiento de maestro de grupo, y todos los que ahí llegaron iban con el mismo nombramiento, nadie era director.

Total que nos llama el director de Educación de aquél entonces a una reunión a Coyuca de Catalán, y dice: A ver, el director de la Escuela Justo Sierra. Pues, no hay. Ahorita lo vamos a nombrar, En un papelito cada quien escriba el nombre del compañero que propongan como director encargado.

Yo puse el nombre de un compañero de Altamirano, de apellido Villela, que murió hace años. Otros compañeros pusieron mi nombre, entonces, por mayoría me nombraron a mí.  Así es como me tocó ser el director fundador de esa escuela en la que trabajamos con Tellechea”.

¿Cómo fue el convivio con el Profesor Tellechea?

“Yo vivía en el sindicato, en Chilpancingo. Había una piecesita que me proporcionaron. Él tenía su cuartito ahí. Como era soltero, vivía solo. Muy pulcro, muy correcto, muchas cualidades. Yo al Güero siempre lo reconocí como un hombre de valía en todos los sentidos.

Yo llegué con él al sindicato como en el 55, a mí me nombraron secretario general a fines del 58, porque yo iba a terminar en el 61. Mi salida fue de manera intempestiva.

Él terminó su gestión y se regresó a Acapulco, el vivía por la calle 5 de mayo, un poquito adentro. Alguna vez fui a su casa, me decían que trabajaba a la Escuela Ignacio Manuel Altamirano. Al paso de los años, ya no supe más de él”.

-¿Cómo fue la conducta, como secretario general, del Profesor Tellechea?

“Yo tuve la oportunidad de ser Secretario de Trabajo y Conflictos cuando el secretario general fue el Maestro Fidencio Tellechea a quien le guardo una grata memoria, y de él recibí un ejemplo de honradez. Recuerdo que en alguna ocasión fuimos a una gira por Tierra Caliente y el tesorero de aquél entonces, que era el Maestro Francisco Pastor, que ya murió, le entregó algún dinero para los gastos que se ofrecieran en el camino. Para esto llevábamos una camioneta que era del sindicato. Se pagó la gasolina, pero por allá no faltaron personas que nos invitaron a comer, a almorzar. Pues, él, estrictamente sólo tomaba aquello que de veras tenía que pagarse. Pero nada de que ya nos invitaron un almuerzo pero yo hago de cuenta como que pagué y esto va para acá. No. El llegaba y decía: aquí están las notas de la gasolina y esto es lo que sobró. Muy honrado. El Maestro Tellechea era de Acapulco. Ya tiene años que falleció. Llegó a ser secretario general porque es nombrado Delegado a un Congreso para el cambio de directiva, y a él lo nombran secretario general en Chilpancingo. Yo también fui como Delegado y a mí me nombraron Secretario de Conflictos. Cuando termina el periodo de Tellechea, entonces a mí me nombran Secretario General, y así es como llegué a la Secretaría General. Solamente que a mí me tocó la caída del gobierno de Caballero Aburto”.

 

Fuente: “EL SUSPEG, relatos de su historia. Una visión de los protagonistas del movimiento sindical”, Héctor Contreras Organista-José Arturo Rodríguez Bello, editorial Garrobo, Nov. 2011.

 

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